Esta semana el Consejo de Ministros aprueba un anteproyecto de ley para regular el crowdfunding. Pero ¿qué es esto del crowdfunding? la mayoría puede que ni siquiera haya oído hablar de esto, y que esta palabreja le suene a chino. Así que veamos en qué consiste. Y después en qué consistirían las regulaciones que el Gobierno pretende hacer.
El crowdfunding lo podríamos describir como micromecenazgo (de hecho en español se considera más correcto usar este término). Consiste en que un grupo de personas a través de pequeñas aportaciones financian colectivamente un proyecto. Sería una financiación colectiva o en masa para llevar a cabo un proyecto que puede ser de naturaleza variada. Por ejemplo un grupo de música quiere grabar un disco pero no cuenta con los recursos necesarios ni tiene ninguna compañía discográfica que se lo produzca. Lo que este grupo puede intentar es financiarlo a través del crowdfunding, para ello usará algunas de las plataformas que hay dedicadas a este tipo de micromecenazgo. De esta forma en lugar de tener una única fuente de financiación tendrá a un grupo de personas que han colaborado para ello. Si consigue llegar a su objetivo económico el grupo, que antes no podría grabar, podrá hacerlo. El ejemplo sirve igual para cualquier obra de teatro, un curso, un proyecto social, etc.
Se distinguen cinco tipos de crowdfunding:
Principales plataformas dedicadas al crowdfunding: Verkami, Goteo, Lánzanos, Projeggt, Crowdthinking, etc. Puedes ver las características de cada uno más detalládamente aquí.
Para ilustrar el funcionamiento tomaré como ejemplo este proyecto que trata sobre la creación de una aplicación para ayudar a personas con Síndrome de Asperger.
Hoy quiero daros a conocer una serie de dibujos que me han encantado. Indagando por Instagram me he cruzado con esta artista japonesa, Tokomo Shintani, que se dedica, entre otras cosas, ha hacer ilustraciones que incluyen tazas de Starbucks. Son dibujos sencillos, basados en cuentos y dibujos infantiles pero con una frescura que te harán sonreír. Su afición surgió tomando un día un café en Starbucks, según cuenta dibujó en él porque era de papel y de esta forma surgió esta original idea para sus ilustraciones. Al incluir elementos externos da una sensación de que el dibujo sale del papel a la realidad. Su cuenta en Instagram: @tokomo, cuenta con casi 36.000 seguidores. Tokomo ha conseguido hacer de una afición surgida por casualidad un gran éxito en la red.
Os dejo algunos de sus trabajos que espero os gusten.
Mira más ilustraciones:
Que los Oscar tenga patrocinadores no es novedad ninguna, es algo obvio. Pero sí al menos curiosa la estrategia de Samsung que introdujo su Galaxy Note 3 en plena ceremonia. Según The Wall Street Journal la empresa habría invertido unos 20 millones de dólares para emitir anuncios durante los descansos de los premios de la Academia, pero parece ser que también para que se introdujera su producto durante la ceremonia en sí.
La forma de hacerlo fue mediante el teléfono con el que jugaba la presentadora de los Oscar, Ellen DeGeneres, un Samsung Galaxy Note 3. La presentadora ya había manifestado su intención de hacer «selfies» durante la ceremonia así que se aprovechó para publicitar el producto de Samsung. Incluso a DeGeneres se le enseñó a usar el producto.
La publicidad por emplazamiento (colocar los productos de una determinada marca dentro de un acto o una serie) no es una técnica de marketing nueva, pero sí está tomando fuerza y es eficaz. En este caso se unió la idea de hacer un «selfi» y querer ser el tuit más retuiteado de la historia para de paso publicitar el producto.
Como dato curioso
Una semana después del documental de Jordi Évole, «Operación Palace», aún dura la resaca y colean las reacciones. Durante estos días he leído de todo, la verdad, críticas y alabanzas. Quizá más de las primeras que de las segundas, pero no creo que todas ellas se deban al documental en sí sino a que reconocer que uno ha picado el anzuelo molesta.

A estas alturas todo el mundo sabe de qué va, pero por si alguien anda un poco despistado, se lo resumiría como una fabulación sobre el 23F. Con la peculiaridad de que es presentado como un documental verídico, mezcla pruebas reales con la fantasía de los guionistas, lo que hace que el espectador se confunda y piense: «o Jordi Évole nos está tomando el pelo o nos han tomado el pelo a todos los españoles». Ante esta disyuntiva yo diría que un poco de ambas.
El primer argumento que esgrimen los más críticos es que antepone la televisión espectáculo a todo lo demás, lo que verdaderamente le interesaba es aumentar la cuota de audiencia a costa de todo. Si pensamos que el documental es sólo eso se puede entender que haya quien se molestó por jugar con algo tan sensible como el 23F. Los que lo vivieron, por lo que he podido ver, son los más molestos por esto. Y es entendible. No fue un momento fácil con una democracia tan joven y después de una dura guerra civil y una dictadura. Pero a quienes opinan que sólo fue espectáculo para er líderes de audiencia habría que decirles que «Salvados» ya es un programa con un liderazgo consolidado, y que si sólo es espectáculo hay formas mucho más fáciles de conseguirlo. El documental conlleva más trabajo y preparación que otro tipo de artimañas, de hecho Jordi Évole explica que lleva años preparándolo: «el falso documental se viene gestando desde hace tres veranos, cuando vimos en La 2 ‘Operación Luna’ y pensamos cómo podríamos aplicarlo en España, buscando una fecha con suficientes interrogantes». Así que al margen que pueda ser considerado espectáculo quedarse ahí me parece un argumento simplista.
Operación Palace: ¿la invención del documental historia ficción? En España, en televisión, sí es algo novedoso. Ha creado la expectación necesaria, lo ha ido anunciando durante un par de semanas, creando expectativas en los espectadores, lo presenta Jordi Évole que se ha ganado nuestra credibilidad y tratado temas que eran intocables… Así que todo está listo para que caigamos y no dudemos, a priori, de lo que nos presenta. Y esta vez lo que nos presenta no es una crítica a cualquier aspecto de la sociedad, es historia-ficción. Es nuevo, no. Ya se había hecho con Dark Side of the Moon, un documental que presenta que la llegada del hombre a la luna fue un montaje, y se había hecho con La Guerra de los Mundos, esta vez en radio, en el programa Orson Welles relata la caída de meteoritos sobre la Tierra, fue una adaptación radiofónica de la novela La Guerra de los Mundos de H.G. Wells. Por lo tanto el género no lo inventó. Lo que sí hizo fue tocar la historia española, tocar la Transición, algo al parecer intocable. Al final del documental queda claro que todo ha sido una especulación, piden perdón por si alguien se ha sentido ofendido, pero pese a la ficción se cuenta la verdad, en cambio «hay muchos días que hay portadas de periódico que en la contraportada no te dicen que es falso», comenta Jordi Évole.
Y ¿es que hay algún motivo por el que realmente no nos podamos cuestionar cómo ocurrió? No. Es más, es un ejercicio sano. Y cuestionarse algo es inevitable mientras hayan documentos clasificados. Como también se expuso en el debate posterior en España hay poca cultura de desclasificar. Jordi Évole comenta en una entrevista a El diario que «Intentamos también denunciar que 33 años después todavía no se pueden consultar el sumario y los archivos del juicio del 23F» Y además de clasificar parece que hay cierta tendencia a borrar el rastro. La transparencia fortalece la democracia, el oscurantismo solo crea recelos y desconfianzas. Recelos, desconfianzas y fabulaciones. Por lo tanto este documental entraría dentro de la normalidad en una sociedad madura, es sano cuestionarse las cosas y es sano poner una pizca de humor. A los que recurren a esto para atacar el documental les diría que piensen qué pasaría si realmente lo que nos hicieron ver no es tal cómo lo vimos o vivieron, y es que mientras hayan documentos por investigar esto es una posibilidad. Dentro de unos años podrían crear un documental ficción sobre la época de Aznar. Cómo saber si es cierto o no cuando antes de abandonar la Moncloa ordenó borrar todos los discos duros y copias de seguridad. El tema de que no se desclasifiquen documentos cuando llega su plazo (largo, pero en fin, es el que es) o que se puedan destruir sí me parece una causa a la que elevar nuestras críticas.
«Operación Palace» se ha presentado también como un experimento sociológico. Este es uno de los aspectos que más me ha gustado. Han jugado con datos reales y fabulaciones para vendernos algo y en principio lo compramos, aunque a medida que avanzaba el documental ya buscábamos el tique para pedir la devolución. En un momento del documental se dice que el golpe debería ser televisado ya que lo que salía en televisión era verdad. Pues algo parecido ocurre aquí. Actualmente dudamos de lo que sale en televisión, dudamos de lo que nos cuentan los políticos y desconfiamos en general de todo lo que no encaja en nuestro marco conceptual. Jordi Évole y su equipo jugaron con la credibilidad que tiene «Salvados». Como ya comentaba una credibilidad que se han ganado a pulso, con programas que deberían exponerse en las facultades de periodismo de todas las universidades. Con esta credibilidad que tienen si presentan un documental sobre el 23F vamos a pensar de entrada que nos van a contar algo que ocurrió de verdad, algo que además no nos esperamos y algo que estamos predispuestos a creer. Y estamos dispuestos a creer porque no nos han mentido y esa confianza hace que relajemos nuestro dudómetro. Otro motivo para creer en el documental es la falta de transparencia, como comentaba, que han dado lugar a todo tipo de teorías. Una de ellas, es la de que quien más beneficiado salió del golpe fue el rey, hasta entonces alguien designado por Franco para el cargo, criado por él y dispuesto a instaurar de nuevo una monarquía tras la II República (que era el régimen legitimo antes de la dictadura franquista), tras el golpe el rey obtuvo una legitimidad que no tenía, y que aún hoy en día cuando uno pregunta por la monarquía aluden a aquella actuación del rey. Lección a aprender: no creerse todo lo que se diga sin cuestionarlo venga de quien venga.
El carnaval se acerca. Un buen momento para dejar salir a tu otro yo, para divertirse con disfraces improvisados, los hombres ya pueden disfrazarse de mujer, etc. Para que no te pille en bragas la llegada del día deberías ir echando un vistazo a los catálogos de disfraces. Ups! pero justo en la gran mayoría los de mujer los dejan precisamente así: en bragas.
Y es que si buscamos cualquier disfraz la diferencia entre el de mujer y el de hombre está en que al de hombre le han puesto algún metro más de tela. La crítica no es que hayan disfraces femeninos sexy, sino que no hayan (o no sean fáciles de encontrar) disfraces similares a los masculinos. Estos sí se asemejan a un policía, a un marinero, a un médico… en cambio en los de mujer todos parecen sacados de las fantasías sexuales de los hombres. Si alguien quiere un traje con poca tela, perfecto, pero deberíamos evitar estos roles sexistas en todo.
Para muestra unos botones
Para ponerle un poco de humor al asunto os dejo este monólogo de Eva Hache que habla sobre el carnaval.
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=Eo2kBu1Wd8s]
«En un beso sabrás todo lo que he callado»
Pablo Neruda
Esta tarde me he tropezado con una foto clásica que me ha llamado la atención (la imagen en cuestión es la tercera de Doisneau que pongo más abajo), y me he puesto a investigar quién era su autor. De paso he recordado otros besos icónicos de la historia de la fotografía que he querido traer aquí. Así que os dejo con este post, se aceptan más sugerencias que consideréis emblemáticas.
Esta foto espontanea fue capturada tras el anuncio del fin de la Segunda Guerra Mundial en Times Square. V-J Day in Times Square o también conocido como V-Day y The Kiss de Alfred Eisenstaedt. En ella vemos a un eufórico marinero besar a una enfermera que se encontraba allí. No eran pareja y ni siquiera se conocían, como el propio Eisenstaedt relata le llamó la atención un marinero que iba besando a todas las mujeres con las que se encontraba y se topó con esta instantánea convertida en un icono.
«En Times Square durante el día de la Victoria, vi a un marinero a lo largo de la calle que agarraba a todas y cada de las chicas que se ponían a su alcance. Tanto si pudieran ser su abuela, fueran altas, delgadas o viejas, no hacía distinción. fui corriendo atrás mirando por encima del hombro con mi Leica pero ninguna de las tomas que hacía me agradaba. De repente, como un destello, vi algo que se me grabó. Me di la vuelta y capturé el momento justo en que el marinero besó a una enfermera. Si ella hubiera llevado un vestido oscuro jamás me habría dado cuenta. Nunca habría disparado la toma, o si el marinero hubiera llevado uniforme blanco, lo mismo. Realicé cuatro tomas. Fue en apenas unos segundos»
Alfred Eisenstaedt
Menos espontáneo es esta fotografía de Robert Doisneau: El beso del Ayuntamiento en París. Formaba parte de una serie encargadas por la revista America´s Life para ilustrar la imagen de los enamorados en París. Se consideró que la imagen había sido espontánea hasta que años después una pareja afirmó que se trataba de ellos, llegando incluso a reclamar judicialmente sus derechos. Fue entonces cuando Doisneau reveló que se trataba de una foto posada, descubrió a una pareja besándose en un café y les pidió que posaran para él. Los protagonistas de la foto son Françoise Bornet y Jacques Carteaud, que al contrario que en la primera imagen sí eran una pareja de verdad, aunque una foto posada.
“El mundo que trataba de presentar era uno donde pudiera sentirme bien, donde la gente fuese amistosa, donde pudiera encontrar el cariño que deseaba. Mis fotos eran una prueba de que ese mundo podía existir.”
«Robert Doisneau.
Otras fotos de esa serie son estas:
El fin de la Segunda Guerra Mundial también es el marco de esta fotografía de Irving Haberman, en la imagen vemos a Marlene Dietrich (actriz y cantante alemana que adoptó la nacionalidad estadounidense, y todo un mito del cine) besar a un soldado cuando regresaba a casa.
El cine también nos deja otros tantos besos memorables
«Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas»
George Orwell
Jordi Évole citó una vez a George Orwell para definir qué era para él el periodismo. Y por eso mismo Salvados es el mejor programa de la televisión actualmente, en cada capítulo cuenta algo que algunos muchos no quieren que sea contado, tratan de desvelarnos qué hay detrás del teatro que nos muestran.
Si hay un programa que fue especialmente molesto para «algunos» que se sacara a la luz fue el dedicado al accidente de metro de Valencia. El accidente que costó la vida a 43 personas e hirió a otras 47 fue silenciado por la visita del Papa a Valencia. Fue silenciado y prácticamente borrado de la memoria colectiva. Todo un ejercicio exitoso de manipulación mediática. Fue borrado de la memoria colectiva pero no de la memoria de las víctimas y familiares. Así que la Asociacion Víctimas Metro 3 Julio (@avm3j) y la comisión de investigación ciudadana Cero responsables (@0resonsables) estuvieron luchando desde 2006, y concentrándose en la plaza cada día 3. Pese a estos esfuerzos no tuvieron la repercusión suficiente para hacerse eco en los medios, no tenían la suficiente repercusión o no interesaba que la tuvieran. Pero un día el equipo de Salvados se fijó en eso, y realizaron uno de los mejores programas de su historia. Un ejemplo de cómo se hace periodismo y de cómo usar el poder que tiene para cambiar las cosas. Y por fin el esfuerzo por que no cayese en el olvido ha sido recompensado: la Audiencia reabre el caso del accidente de metro de Valencia.
Enhorabuena por contribuir a que se haga justicia.
Hace unos días os hablaba del nuevo giro de la publicidad con las redes sociales y que en marketing se habla actualmente de cuatro tipos: marketing viral o encubierto, de eso iba el anterior post; marketing relacional; marketing de contenidos; y marketing de guerrilla, que es el que voy a analizar en este post.
El marketing de guerrilla busca el máximo impacto con el mínimo coste, para ello las campañas requieren de un gran ingenio y creatividad. Los medios en los que se lanzan tampoco son los convencionales (televisión, prensa y radio) sino que son otros escenarios tales como Internet, vídeos, webs, actuaciones en espacios públicos como los flash mobs, cadenas a través de correos electrónicos, etc.
Su objetivo es llegar al público de una forma diferente y que le impacte. Se trata de hacer publicidad sin que parezca publicidad. Las redes sociales permiten que el marketing de guerrilla llegue a su público objetivo y potenciales clientes, cuanto mayor impacto tenga más «fans» conseguirá y por lo tanto a más gente llegarán sus campañas.
¿El marketing de guerrilla es algo novedoso y exclusivamente aplicado a las nuevas tecnologías? No. Ya en 1929 Edward Bernays filtró a la prensa que durante una manifestación feminista se iban a encender las antorchas de la libertad. Cuando la prensa llegó las modelos contratadas por Bernays encendieron cada una un cigarrillo de Lucky Strike. Por aquel entonces era un tabú que una mujer fumase en público por eso las fotos salieron en todos los diarios, con lo que la campaña de marketing de Lucky fue un éxito.
En este enlace podrás ver 100 ejemplos de marketing de guerrilla como esta:
Y ya dentro de las actuaciones llevadas a cabo por actores en espacios públicos tenemos otra multitud de ejemplos:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=4BUQhFCVbX4&w=560&h=315]
Esta pretendía promocionar viajes para ir a ver los San Fermines, para ello de vistieron con los atuendos típicos y con toros incluidos se pasearon por toda Murcia. Más efectivo que carteles u otro tipo de publicidad y a un coste menor.
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=qMOuF8oskRU&w=560&h=315]
O este otro ce Coca cola.
En ambos casos además de momento en cuestión garantizan una viralidad por las redes sociales que no lo tendría la publicidad convencional.
Acabo de terminar de leer el libro de Risto Mejide, No busques trabajo, 50 excusas para no autoemplearse. Al empezarlo tengo que reconocer que esperaba más, me estaba pareciendo muy «light». Escuché en la radio una entrevista de Risto Mejide hablando sobre el libro y pensé «pues me lo ha vendido mucho mejor de lo que me está pareciendo», me parecía que era lo de siempre, nada que no dijera cualquiera ni que no sepamos. Pero conforme avanzaba en la lectura me empezó a gustar y lo he encontrado verdaderamente útil.
El libro surge a partir del éxito de su artículo de opinión en El Periódico: «No busques trabajo», artículo que recomiendo y que sirve de síntesis del libro.
Cuando uno va a la tienda, o lo descarga, espera que su autor venga te coja de la mano y te lance por el precipicio, es más, si es posible, que haga por ti el papeleo, pero esto no es así, ya nos lo dice. En realidad no te va a llevar de la mano para que montes tu propio negocio y te autoemplees, ni te va a empujar si estás al borde del precipicio y no sabes si lanzarte o no; lo que sí hará es decirte dónde está el precipicio, quién se ha lanzado antes que tú, quién se ha estrellado y quién ha salido bien parado. Con esto tú ya sabes a qué atenerte y si de verdad quieres lanzarte.
Lo interesante del libro, como decía, es cómo traza ese mapa. Lo ilustra con grandes ejemplos y experiencias reales, así como con bibliografía y recursos en Internet. Analiza las principales excusas que nos damos para no emprender en solitario, las desmenuza y expone casos en los que esa excusa no ha sido válida invitándote al final de cada capítulo a replantearte los motivos.
Para acabar os dejo aquí el artículo que mencionaba al principio:
Pero qué bonito, es como viajar al pasado. Os recomiendo la lectura de este post.